A veces la vida no tiene ninguna gracia, eso es sabido.
Muchas veces nos encontramos con que hemos remado sin parar y al fin morimos en la orilla sin alcanzar la arena.
A veces cuando miras mucho tiempo al abismo, el abismo también mira dentro de ti.
¿Y cual es la solución?
Reírse de y con uno mismo, seguir remando, y nadando sin descanso, con la vista fija en la orilla que al final alcanzaremos.
Dejar de mirar al abismo, esté dentro de nosotros mismos o en el cruel mundo que nos rodea, y fijar la vista en hermosas colinas y montañeras nevadas.
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